Pasa el ratón por una frase para ver su traducción; por una palabra para ver su significado. Toca 🔊 para escucharla.
Genera un diálogo nuevo sobre cualquier tema usando las 0 palabras de esta lección, más las que añadas abajo.
Inicia sesión para generar diálogos. Requiere un pase; las diez primeras lecciones de cada curso son gratis en cualquier caso.
«Lovely day, isn't it?»: para qué sirve hablar de nada
La coletilla que acabas de aprender tiene un uso social que va mucho más allá de la gramática, y en Reino Unido e Irlanda es casi una institución. Lovely day, isn't it? no pide información meteorológica: pide acuerdo, y la respuesta correcta es darlo. Yes, lovely, o el muy británico Isn't it just? Contestar con un análisis del tiempo previsto para el fin de semana es técnicamente posible y socialmente desconcertante. El clima es el tema de apertura universal porque no compromete a nadie: en un país donde puede llover cuatro veces en una tarde, siempre hay algo que comentar y nadie puede ofenderse. Cada país tiene su repertorio seguro. En Reino Unido e Irlanda: el tiempo, el trayecto, el fin de semana, la comida, la televisión, los perros. En Estados Unidos y Canadá, la pregunta ritual del lunes es How was your weekend?, y la de la tarde How's it going? En Canadá el hockey funciona como moneda de conversación en buena parte del país. En Australia, el deporte es prácticamente obligatorio, y conviene saber que footy significa un deporte distinto según el estado: rugby league en Nueva Gales del Sur y Queensland, Australian rules en Victoria y el sur. Irlanda merece mención aparte porque la conversación es más larga, más cálida y con más rodeos, y la despedida puede durar diez minutos. Lo que no se toca varía menos de lo que uno espera. En los cinco países es de mal gusto preguntar cuánto gana alguien, cuánto pagó por su casa, cuántos años tiene, cuánto pesa, o por qué no tiene hijos. La política es terreno resbaladizo en Estados Unidos, algo más tratable en Reino Unido e Irlanda si se hace con humor, y en Australia se discute con franqueza pero sin dramatismo. La religión no se menciona salvo que la otra persona la mencione primero. Y hay una asimetría que confunde: un norteamericano te contará en cinco minutos detalles personales que un británico no compartiría en cinco meses, y eso no significa que ya seáis amigos. También hay que saber cerrar. La conversación intrascendente necesita una salida, y en inglés existen fórmulas hechas precisamente para eso: Anyway, I'd better let you get on. I should probably head off. Right, I'll leave you to it. Lovely to see you. Sin una de esas frases, la otra persona no sabe que has terminado y la charla se alarga. En Irlanda y en el medio oeste de Estados Unidos la despedida es un género en sí mismo, con varias fases y al menos un rearranque en la puerta. Un consejo final que ahorra incomodidad a mucha gente que llega de España. El silencio pesa más en inglés que en español: en un ascensor o en una cola, un comentario breve sobre nada se considera cortesía, no intromisión. No hace falta que sea ingenioso. Busy in here today, isn't it? cumple perfectamente, y además ya sabes construirlo.