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La entrevista canadiense y el método STAR
Las entrevistas en Canadá siguen un guion bastante predecible, y saberlo es media batalla. La primera pregunta es casi siempre tell me about yourself, y no busca tu biografía: espera un resumen de dos minutos que conecte lo que has hecho con el puesto al que optas. Después vienen las preguntas de comportamiento, reconocibles porque empiezan por tell me about a time when — háblame de una vez que tuviste un conflicto con un compañero, que fallaste un plazo, que tuviste que aprender algo rápido. No se responden en abstracto. Se espera una historia concreta, y existe una receta con nombre propio que todo el mundo conoce: STAR, por Situation, Task, Action, Result. Se describe la situación, lo que había que hacer, lo que hiciste tú y en qué acabó. La parte que más se olvida es la última, y es la que importa, exactamente como le corrige Dana a Javier: un resultado con una cifra vale más que una descripción de esfuerzo. Hay dos diferencias culturales que conviene anticipar. La primera es que hablar de tus logros en primera persona no se considera presuntuoso: si dices «el equipo consiguió», el entrevistador asume que tu papel fue menor. Se espera I led, I built, I trained. Para quien viene de una cultura donde eso suena mal, es un ajuste incómodo pero necesario. La segunda es que hay preguntas que por ley no pueden hacerte: edad, estado civil, hijos, religión, origen nacional o si tienes permiso de residencia más allá de un simple «¿estás legalmente autorizado a trabajar en Canadá?». Si alguien las hace, casi siempre es por torpeza y no por mala fe, y se puede reconducir con naturalidad hacia el trabajo. Al final se espera que tú preguntes algo: no hacerlo se lee como desinterés.