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Brooklyn, los marcadores del discurso y una palabra española
Brooklyn es el distrito, borough, más poblado de Nueva York, y cada barrio tiene su propia historia: las casas de piedra rojiza, brownstones, con su escalinata, el stoop, donde los vecinos se sentaban en verano; las bodegas de la esquina; y el debate sobre la gentrificación, que en Brooklyn es tan intenso como en Lavapiés o en el Raval. Unos destacan que trajo calles más seguras y negocios nuevos; otros, que expulsó a familias que vivían allí desde hacía generaciones. Al escuchar a un neoyorquino, lo primero que sorprende es la velocidad, y lo segundo, los marcadores del discurso: like, I mean, kind of, you know. Durante años los profesores los trataron como muletillas que había que evitar, pero los lingüistas han mostrado que cumplen funciones claras: corregir, suavizar, introducir una reacción o comprobar que el otro sigue la conversación. El español tiene los suyos, «o sea», «en plan», «tipo», «¿sabes?», con funciones muy parecidas. Y para un hispanohablante, una curiosidad: bodega, una de las palabras más neoyorquinas que existen, es española. Llegó con las comunidades puertorriqueñas y dominicanas, y hoy la usa toda la ciudad.