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El informe en inglés: primero la conclusión
En el mundo anglosajón, un informe de trabajo empieza por lo que el lector necesita saber: el resultado, con números si es posible, y después las recomendaciones. La historia de cómo se llegó hasta ahí, si se cuenta, va al final o en un anexo. Este orden, a veces llamado bottom line up front, responde a una realidad sencilla: quien lee un informe en una sede central lee decenas, y solo tiene tiempo para la primera página. Para quien viene de la tradición española, donde a menudo se empieza por el contexto y la metodología, el cambio puede parecer brusco. Pero tiene ventajas claras: el lector encuentra enseguida lo importante, y el autor está obligado a saber qué ha concluido. Hay otras dos costumbres que conviene adoptar. Cada afirmación necesita un número o una fuente, porque alguien la comprobará. Y la sección de acknowledgements, los agradecimientos, no es un adorno: nombrar a las personas que hicieron el trabajo es una cortesía muy valorada.