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«Mistakes were made»: la pasiva como escondite
Hay una frase que en el mundo anglosajón se ha convertido en chiste político: mistakes were made. Se cometieron errores. La gracia está justamente en lo que la gramática permite callar: en una pasiva sin by no hay nadie que cometiera esos errores, y quien habla reconoce el problema sin reconocer que es suyo. La fórmula lleva más de un siglo en la política estadounidense y se usó en los grandes escándalos de los años setenta y ochenta, hasta el punto de que hoy un periodista la señala en cuanto aparece; en inglés se la llama the past exonerative, el pasado exculpatorio. Si alguna vez la oyes en una reunión, sabrás que acaba de pasar algo. La sospecha hacia la pasiva viene de más atrás. En 1946 George Orwell publicó un ensayo, Politics and the English Language, en el que la incluía entre los vicios que permiten escribir mucho sin decir nada, y su consejo —«nunca uses la pasiva si puedes usar la activa»— se repite desde entonces en todos los manuales de estilo anglosajones. Los correctores automáticos de Word y de Google Docs todavía te la subrayan hoy por esa razón. Conviene tomárselo con calma: Orwell escribió aquel consejo en una frase pasiva, y quienes lo citan suelen hacer lo mismo. La pasiva no es mala, solo es fácil de usar mal. El movimiento a favor del lenguaje claro nació de ahí y ha llegado a la ley. En Reino Unido, la Plain English Campaign lleva desde 1979 concediendo su Crystal Mark a documentos legibles y sus premios irónicos a los ilegibles. Estados Unidos aprobó en 2010 la Plain Writing Act, que obliga a las agencias federales a escribir en lenguaje claro, y las guías oficiales recomiendan expresamente la voz activa. Australia y Nueva Zelanda han reescrito parte de su legislación fiscal siguiendo el mismo principio. Para un estudiante hispanohablante esto tiene dos consecuencias prácticas. La primera: en un correo de trabajo en inglés, di quién hace las cosas. I've updated the figures suena más profesional que the figures have been updated, porque la segunda parece un intento de no comprometerse. La segunda: en textos académicos, científicos y periodísticos la pasiva sigue siendo normal y esperada —the sample was heated, a man was arrested—, así que no hay que huir de ella, solo saber cuándo elegirla. La pregunta útil antes de escribirla es sencilla: ¿estoy omitiendo al agente porque no importa, o porque preferiría que nadie preguntara?