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Australia y Reino Unido: las vacaciones que sí existen
Ya que hablamos de lo que es obligatorio y lo que no, conviene mirar un terreno donde el mundo anglosajón se divide de forma llamativa: el derecho a vacaciones. Estados Unidos es el único país rico del mundo sin un mínimo legal de vacaciones pagadas. No hay obligación federal de dar ni un solo día, y aunque en la práctica las empresas cualificadas ofrecen entre diez y quince jornadas, muchos trabajadores por horas no tienen ninguna. Tampoco existe una baja por maternidad pagada a nivel federal. Canadá está bastante mejor: el mínimo legal es de dos semanas en la mayoría de provincias, subiendo a tres tras unos años de antigüedad, más los festivos, y la baja parental combinada puede llegar a doce o dieciocho meses con prestación. Al otro lado del Atlántico y del Pacífico la imagen cambia por completo. En Reino Unido el mínimo legal son 5,6 semanas —veintiocho días, festivos incluidos—, y en Irlanda cuatro semanas más festivos. Australia garantiza cuatro semanas de vacaciones anuales y añade algo que sorprende a todo el mundo: el long service leave, semanas o incluso meses de permiso remunerado adicional tras siete a diez años en la misma empresa, un derecho heredado de la época en que volver a Gran Bretaña en barco llevaba medio año. Hay una consecuencia cultural que va más allá de los números. En Estados Unidos es habitual no agotar las vacaciones que se tienen, y trabajar durante ellas no está mal visto. En Australia y Reino Unido desaparecer tres semanas es normal y nadie espera que contestes correos. Si te mudas entre esos mundos, más vale preguntar cuál es la costumbre real de la empresa, porque el mínimo legal y lo que de verdad se hace no siempre coinciden.