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Reino Unido e Irlanda: la ronda, y quién paga
Decir «prefiero no» es una habilidad social, y hay un terreno donde a los hispanohablantes se les complica especialmente: quién paga. En el pub británico e irlandés funciona el sistema de rondas, y no es una costumbre suelta sino una regla con bastante fuerza. Uno va a la barra y paga las bebidas de todo el grupo; a la siguiente va otro, y así sucesivamente hasta que todos hayan pagado una. Salirse antes de haber pagado la tuya se nota y se recuerda. Intentar pagar solo lo tuyo, que en España sería lo más natural del mundo, desconcierta o incluso puede leerse como falta de confianza. Si no bebes alcohol no hay problema —pides un refresco y sigues entrando en la ronda igual—, y si de verdad tienes que irte antes, lo correcto es pagar la tuya por adelantado y decirlo. En Norteamérica la lógica es otra. En restaurantes se pide la cuenta separada sin ningún drama: preguntar separate checks, please al principio de la comida es completamente normal y el personal está acostumbrado. Lo que no es normal es discutir la cuenta largo rato en la mesa; se reparte deprisa, a menudo con una aplicación de pagos entre amigos. Y hay una diferencia que conviene tener presente desde el primer día: la propina. En Canadá y Estados Unidos es prácticamente obligatoria en restaurantes con servicio de mesa, entre el quince y el veinte por ciento, porque en muchos sitios forma parte real del salario del personal; el datáfono te ofrecerá porcentajes ya calculados. En Reino Unido suele venir incluida como service charge o rondar el diez por ciento, en Irlanda algo parecido, y en Australia y Nueva Zelanda no se espera propina en absoluto, porque los sueldos de hostelería son otros. Dejar un veinte por ciento en Sídney no es generoso: es una rareza.